Parte II- Debate de los candidatos al Rectorado
Pablo Pebé.
Expresó creer en el debate amplio y franco en el entendido de que la Universidad se debe construir de manera colectiva, por lo tanto las ideas expresadas por cada uno de ellos sólo podrían ser consideradas como un aporte a ese debate. Así más que polemizar, dijo que solicitaría a los demás rectorables la aclaración de algunos puntos.
A Roberto Markarián: ¿cuál es su visión sobre las transformaciones en el gobierno universitario?
A Rodrigo Arocena: ¿cuál es el esquema de descentralización que plantea? ¿Una Universidad pública desarrollada con multi sedes –que es lo que yo he planteado reiteradamente una descentralización efectiva con criterio de cooperación-? Y para enmarcar su pregunta refirió a algunas versiones de prensa en las que Arocena hablaba de una visión en cuanto al desarrollo de la Universidad, no partiendo de la Universidad de la República, sino creando un conjunto de entidades de enseñanza terciaria y superior, con algún criterio financiado. Por su parte el Semanario Búsqueda hablaba de una Universidad pública desarrollada en multi sedes, y también existía otro esquema que él había planteado anteriormente.
Roberto Markarián.
Dijo que profundizar en las discrepancias a veces era sano, pero otras veces no. Que lo bueno aquí era observar las diferencias, como las visiones distintas sobre la descentralización. "Habemos quienes la concebimos en base a la creación de nuevas instituciones". Pero también reconoció que el proceso de descentralización ya se había emprendido y que se debía seguir hasta no tener una política elaborada sobre el asunto. Luego rever ciertas cuestiones y pensar en qué Universidad se quiere. "Yo creo en lo que la Universidad hacía antes, cuando tenía los cursos de verano y discutía lo temas. Si uno se para en cualquier lugar del interior y pregunta si quieren tener Universidad aquí, es obvio que van a responder que sí".
Se refirió además a la propuesta de servicio social del estudiantado, de la cual existen experiencias en América Latina. Dijo que es obvio que, como cualquier otro proceso, se puede burocratizar y que hay que analizar, básicamente, cuáles son sus ventajas y cuántos recursos se precisan para ponerlo en funcionamiento. También señaló que es imposible hacer todo lo que se está prometiendo, de ahí su insistencia en identificar los ejes esenciales, los proyectos y expectativas en el largo plazo.
Rodrigo Arocena.
Dijo que no iba a entrar en los temas en los cuales había acuerdo o desacuerdo, sino que iba a plantear siete puntos para ver si se podían insertar en un programa colectivo:
- diversificar las modalidades educativas para luchar contra la deserción
- tener agendas prioritarias de investigación para una Universidad más involucrada con la sociedad
- estudiar la noción de servicio civil universitario
- avanzar hacia áreas horizontales de conocimiento
- crear un espacio interdisciplinario dentro de la Universidad –haciendo un llamado a todos los que tengan interés en presentar propuestas- e integrar algún servicio que sienta que ese es su lugar
- encomendar a un estudio jurídico el análisis de cambios jurídicos que hacen al funcionamiento de la Universidad, “Para que este asunto un poco triste de la Ordenanza para la elección de Rectores no se repita, y no aparezca en algún cajón una solución realmente triste”. Además para que por vía de la delegación las Facultades puedan votar y que haya mayor descentralización de la Universidad.
- crear mecanismos de apoyo al Cogobierno.
Pablo Pebé.
Partió del planteo de Markarián y se refirió al enfoque metodológico de la descentralización. Dijo que éste debe estar basado en plantear, a todos lo niveles, un intercambio entre Universidad y sociedad. "La construcción de la Universidad en el país debe ser considerado un gran proyecto de investigación, que lleve a un conocimiento profundo de la realidad social". Agregó que debe existir, además, una interlocución permanente con los actores sociales, no sólo con quienes realizan reclamos, sino con los verdaderos movimientos sociales que están buscando construir una nueva realidad social. Se refirió a la necesidad de conocer los planes estratégicos locales a partir de las nuevas realidades nacionales, pero que siempre la investigación, remarcó, preceda a tal proceso. Sobre el punto señaló que se debía ver qué había en el interior para saber qué se debía estimular y qué no, y que cada sede debía adoptar su fisonomía obedeciendo a los problemas socio culturales de la localidad. "No es posible pensar que la Universidad del exterior se va a construir a semejanza de la de aquí". Si bien había que poner calidad, conocimiento y educación a la mano de todos los uruguayos, y eso excedía a las posibilidades de la Universidad, tampoco podía ésta eludir su responsabilidad. Sin embargo se debía de articular, para también racionalizar los recursos, con la ANEP y con la Universidad del Trabajo. Este proceso necesita también, dijo, de cabezas descentralizadas.
Sobre los puntos propuestos por Arocena, dijo estar de acuerdo en que las facultades que no votan lo puedan hacer ya, no se deba esperar a mañana. “Esto se discutió y no se llegó a un equilibrio por cuestión de números. Algunos decían que si las facultades crecían debían tener representación en relación a eso, pero yo creo que esa es una visión realista pero insuficiente”. Como decía Ubach, no es una cuestión de votos, porque ella era directora del Hospital y no votaba; sí, eso en parte, pero tiene que haber democracia para todos. Recordó también que había existido una propuesta de Guarga de que el CDC delegara en un Concejo más grande, con las facultades que no votan, esa responsabilidad. No se llegó a acuerdo. Cada uno sabe por qué. Pero, remarco, directa o indirectamente debe haber una participación de todos en el Concejo Directivo Central.
“Me preocupó lo que dijo Rodrigo de la Ordenanza en el cajón”. Pero dijo que lo importante era que el CDC no pusiera trabas para que, compañeros como los que ahora están como candidatos al Rectorado, pudieran estarlo. En todo caso habla bien del CDC, opinó, que buscó no trabar situaciones, lo cual hubiera sido muy fácil, porque se podría haber dicho “la Ley orgánica dice esto, y listo”. Además, dijo, que esta situación se conocía hacía muchos años. “Lo que debemos preocuparnos es que la elección del Rector se haga en el marco de la máxima apertura”.
En cuanto a las áreas de investigación, dijo que también existieron intentos para articularlas pero que no se llevaron a la práctica; realizarlas supone un proyecto político.
Acerca de si se debe hablar de servicio civil o de un gran movimiento extensionista dijo que, en caso de no ser lo mismo, él apoya un movimiento extensionista.
Roberto Markarián.
Con relación a la pregunta formulada por Pebé, -sobre su opinión en relación a la forma de gobierno de la Universidad-, Markarián dijo que la forma de abordar esta pregunta era empezar diciendo qué pensaba de su institución. “Las mejores causas nacionales contaron con la presencia activa de la Universidad y los universitarios. Estos son los sustentos sobre los que quiero construir, este lugar de cultivo y transmisión de los saberes nacionales”, opinó.
Dijo que era cauteloso de no ir a ideas concretas, sino de habilitar un espacio de diálogo que no fuera feudal, sino con un equipo central y órdenes opinantes. Sobre los órdenes, se refirió a que no deberían ser sólo los actuales, sino estudiantes, docentes y también una representación nacional. En ese sentido dijo que la presencia de los profesionales era imprescindible, pero no para construir una Universidad de las profesiones, sino centrada en el saber.
Sobre las siete preguntas de Arocena, dijo “sí a las siete”, por lo menos planteadas con el grado de generalidad con que se las formuló. Reconoció tener con Arocena muchísimas más coincidencias de las planteadas en ese ámbito, pero que sólo con coincidencias no se podía modificar una institución, que para ello también había que estar de acuerdo sobre los problemas a nivel nacional.
Aclaró que la diversificación del sistema terciario no se arreglaba diversificando las formas de enseñanza, sino que se requería de una transformación más profunda, de una modificación de la Ley Orgánica, “Por decir esto nos han incinerado, nos han dicho que éramos contras”. Si bien en su momento esto les causó dolor, ahora la situación había cambiado.
Se refirió a que los problemas actuales de la Universidad no tenían que ver con porcentajes de votos, sino que eran mucho más profundos.
Sobre el problema de los candidatos al Rectorado dijo que se arreglaba por Ordenanza. “Lo que estaba guardado en una carpeta eran siete informes de abogados abriendo las puertas sobre este problema y el informe de la Universidad completamente cerrado al tema”. Dijo que la Ordenanza había existido y se aplicaba, pero no para los que comenzaban y agregó que existía un informe en particular que decía que el problema se dirimía determinando qué era ser un universitario. “No es cuestión de entregar títulos a troche y moche, pero esto se resuelve en una hora”. Finalizó considerando a éste como un tema circunstancial, “lo esencial es la estructura académica de la institución”.
Rodrigo Arocena.
Dijo lamentarse por referirse a que el documento se encontraba en un cajón, cuando se trataba de una carpeta, pero que lo verdaderamente importante de ese planteo era que las elecciones universitarias pudieron haber tenido otros candidatos y candidatas.
En cuanto a la diversidad de propuestas, aclaró que eso tiene que ver con ser parte de una Universidad participativa, en la cual se arriesgan ideas, “Hay que tener muchas propuestas para poder seleccionar las prioridades”, y agregó que lograr el consenso es lo deseable para avanzar, pero que ese consenso es difícil cuando las situaciones son diferentes, cuando hay facultades que votan y otras no.
En cuanto a su opinión de la descentralización -la pregunta realizada por Pebé-, dijo que seguía siendo la misma que en el '97: partiendo de la Universidad ir avanzando hacia una red diferenciada de universidades terciarias públicas cogobernadas y autónomas, colaborando con la ANEP desde lo específico de cada localidad. Por ello señaló la importancia de incentivar lo local, “La tarea central es que la Universidad promueva iniciativas locales, no que las suprima”.
Sobre la posible burocratización del servicio social obligatorio para los universitarios, apuntó que todo tiene riesgo de burocratizarse, pero que su propuesta parte de la importancia de incentivar un compromiso ético e ir dando pasos hacia éste. Recordó que existen diferencias entre las facultades en lo que respecta a la actuación de los estudiantes en el medio. Dijo que lo que se necesita es que los estudiantes propongan, tengan protagonismo, y también la gente, que ya no se vea como paciente sino agente de la transformación.
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