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Apertura del debate en relación a los ejes propuestos: reforma universitaria, análisis y reflexión sobre el Cogobierno, responsabilidad del gremio en las decisiones del Cogobierno y elección de Rector.

I: Sobre reforma de la Ley Orgánica.

Edgardo Rodas. Veterinaria
Comenzó señalando la necesidad de hacer algunas reflexiones sobre el tema de reforma universitaria y marco jurídico, especialmente después que ADUR dio una dura batalla en el Concejo Directivo Central para realizar transformaciones en este sentido. Existe unanimidad sobre lo que no hay que cambiar en la Ley Orgánica: el Cogobierno, la autonomía y la gratuidad de la enseñanza.
Pero sobre aquello que sí habría que cambiar, Edgardo señaló, por ejemplo, que el CDC no refleja hoy lo que es la base de la Universidad. También habría que transformar un modelo de Universidad que sigue reflejando cosas que son del pasado. Una de ellas son los requisitos para ser Rector. Recordó que estos requisitos penalizan dos veces a aquellos que se tuvieron que ir por la dictadura y obtuvieron su título en el exterior. “Deberíamos discutir si hay que tener un título otorgado en el país para ser Rector, o alcanza con ser un académico prestigioso, involucrado en la vida universitaria”. Agregó que también habría que rever los requisitos para Decano, porque el que deba ser un profesor titular atenta contra la estructura académica de la Universidad y contra la democracia a la hora de realizar una elección.

Ofelia Gutiérrez. Ciencias.
Punteó algunas propuestas sistematizadas a la interna de Ciencias para, a partir de ese consenso, empezar a construir uno más amplio, con otros convencionales.
Sobre la reforma universitaria, señaló la necesidad de crear estructuras transversales de enseñanza, educación y extensión, y la importancia de lograr la participación activa de una red universitaria de instituciones públicas.
Otro de los consensos fue la necesidad de impulsar la alta dedicación docente. Ciencias propone un piso de 40 horas; considera que estas son metas importantes.
Asimismo la modificación del estatuto del personal docente para que profesores que son importantes, pero no pueden dedicarse de lleno a la Universidad, no estén como de segunda categoría.
Otra cuestión a evaluar es el rol de la Universidad en la extensión. Sobre esto señalaron que se debería formular una ley que la regule.

Casaravilla. Ingeniería.
En relación a la reforma señaló cuatro “sí”. Antes que nada, el sí a la propia reforma, que es un debe. Se sumó a la propuesta de recopilar antecedentes para saber sobre qué cosas se debe avanzar. “Una recopilación ordenada en base a antecedentes que conduzca a una discusión profunda”.
Sí a que la Universidad tome la iniciativa en esta reforma. “Tenemos que salir a habilitar a los actores sociales que nos ayuden a la transformación universitaria. Estamos dispuestos a abrir esa Caja de Pandora que es la Ley Orgánica, preservemos lo que hay que preservar y estemos abiertos a discutir otras cosas”.
También un sí a las cosas que se pueden hacer con las herramientas que ya se tienen.
En cuanto a los centros que no han tenido voto, Casaravilla dijo que han tenido voz y que su voz se ha escuchado muy fuerte. Por tanto no ha sido un problema mayor, el problema es que se generen las voluntades políticas para que aparezcan concejos descentralizados.

Juan Calvo. Veterinaria.
Empezó diciendo que el sistema de elecciones no es el más adecuado. “Tenemos un sistema de elección indirecta de autoridades universitarias en un país de tradición de elecciones directas”. Si bien hay cosas en la Ley Orgánica que deben ser preservadas, hay otras que deberían analizarse. Entre éstas si la elección del decano no conspira contra los intereses de conocimiento, alineándose con intereses políticos, a veces incluso partidarios. “Esta Universidad ha dejado de hacer muchas cosas que la ley le pide que haga y ha hecho muchas otras que están reñidas con la ley, como aquello de que todos somos iguales; no, algunos se tienen que ir de algunas dependencias de la Universidad y otros se pueden quedar”, dijo.

Hugo Calabria. Odontología
Se centró en la reforma de la Ley Orgánica, para lo cual en los hechos existiría un marco histórico favorable. También destacó que muchas cosas se podrían hacer en esta estructura, y que si no se están haciendo es por otras razones. “Si hubiera que reformar la Ley Orgánica creo que deberían votar las facultades que no votan en el Concejo Directivo Central (CDC) y estipularse que no sea necesario tener un título para ser propuesto al Rectorado”. También debería abrirse la posibilidad de darle más peso a los órdenes teniendo algún delegado más.

Lourdes Ramos. Bibliotecología.
“Hemos hablado de reforma del marco jurídico. A mi me gustaría, en tanto representante de un servicio chico, una reforma en el funcionamiento de la Asamblea General del Claustro, porque la actual regulación no nos permite expresarnos a través del voto”. Este momento coyuntural de la Universidad se visualiza como un contexto favorable para tales planteos.

Gerardo. Ciencias.
Señaló la existencia de un consenso sobre que hay que transitar hacia una reforma, pero que se va por mal camino si se piensa que la reforma que necesita la Universidad y el país se asienta en cosas mínimas como cambiar las condiciones para el Rector, o para que las facultades que hoy no votan, voten
Apeló por una reforma que renueve las bases. En ese sentido señaló que los artículos 2 y 3, vacas sagradas de la Universidad, no fueron producto solamente del debate universitario. El artículo 3 no fue propuesto por la Universidad de la República, fue por el Parlamento y votado por unanimidad; el 2 también sufrió excelentes cambios en su redacción por parte del Parlamento. “Yo creo que la reforma pasa por sentar cabezas en la necesidades de la Universidad y compartir esto con la sociedad”.

Gonzalo Aiello. Medicina.
Dijo que es necesario transformar la Universidad, pero nadie sabe cómo hacerlo, quién lo va a hacer, a través de qué estructuras y cuándo comenzar. “Y está bueno que así sea porque tenemos que empezar a construir ese camino, y debe salir de acá. Decir cómo y de dónde va a empezar a andar”. El proceso que establece la Ley Orgánica ha servido para defenderse incluso de los interventores; “quien se arriesgue a transformar esta Universidad y su Ley Orgánica tiene que planteárselo poco a poco”, dijo. Por ello señaló la necesidad de planificar para futuro. Para ejemplificar lo difícil que es transformar la Universidad, contó como ni siquiera los militares destruyendo el edificio del Hospital de Clínicas –Hospital universitario-, lograron destruirla: “El Hospital de Clínicas está hecho sobre embudos de agua. El coronel interventor de la Universidad lo primero que hizo fue cerrar eso; luego teníamos que pagar OSE a pesar que teníamos agua. Lo mismo con las calderas. Ni siquiera rompiendo fue posible desarmar la Universidad”.

Mario Wschebor.
Se refirió a que se habla mucho de reforma pero no de marco jurídico. “En la discusión del Claustro el 95 por ciento del debate se centró en cómo se integran los órganos, pero no se discutió sobre la estructura académica de la institución”.
Así dijo que al hablar de marco jurídico hay que referir a los aspectos políticos pero dándoles su lugar, porque están también los grandes temas como la Ley de Educación. “Tenemos que pensar si queremos que haya una sola universidad pública o una red combinada de instituciones públicas terciarias autónomas”. Si optamos por esto último se hace necesaria una reforma legal.
A la interna de la Universidad, si se sigue con la actual estructura política, la estructura académica, que va a venir atrás, tampoco se va a modificar.
En lo que atañe a la ciencia, la tecnología y la investigación, lo que el país haga en estos temas concierne de manera directa a la Universidad, por lo que, según Wschebor, la institución tiene que tener una opinión al respecto. “Sería muy malo que el país organizara su sistema de ciencia, tecnología e innovación sin participación de la Universidad”. Consideró que, si se monta un andamiaje sólido de debate y decisión, estos capítulos que hacen al marco jurídico son esenciales de abordar.

Clara Laroca. Veterinaria.
Planteó que el método de análisis tiene que empezar por juntar la información, hablar con representantes de los organismos que haya que hablar, con gente del gobierno, etc., y después elaborar, “porque sino es una payada”. Luego se refirió, ejemplificando con el caso cubano, a que el que exista una sola universidad no impide llevar adelante los cambios: “en Cuba, donde yo hice parte del estudio, hay una sola universidad, que además se parece mucho a la nuestra; y más cambios que en Cuba no hubo en ningún lado”.

Carlos Anido. Ingeniería.
Dijo que para revisar la Ley Orgánica es importante el marco político. En el ’58 había un contexto que ponía límites a la discusión política. Este momento, en cambio, aparece como propicio para generar un debate sobre el Sistema de Educación Nacional. Se debe, dijo, acompañar ese proceso para dar un mejor marco político a lo que luego se vaya a discutir en el Parlamento, (creo que los parlamentarios de ahora no se pueden comparar con los de antes)
Se refirió luego a la interna de la Universidad y a la participación. “Se puede hacer muchas invocaciones, pero si después en las ordenanzas la participación es un demérito no convocamos a ningún joven para que ponga la cabeza”. En este sentido, dijo, hay que dar señales de cambio.

(intervención)
Antes de discutir la reforma de la Ley Orgánica, dijo, habría que visualizar otra cuestión previa: qué tanto se está respetando el marco jurídico actual. Por ejemplo, la Universidad no cobra matrícula, sin embargo existe el Fondo de Solidaridad que actúa como una matrícula postergada, que además es aplicada a los universitarios solamente de la Universidad de la República. “Seríamos más creíbles si propusiéramos cambios que después acompañáremos”. Cualquier transformación debe apuntar a mejorar los fines universitarios. Según expresó, lo esencial es poner propuestas arriba de la mesa, teniendo las referencias de experiencias exitosas que han existido. Sobre cuestiones concretas dijo: desarrollar más la investigación, la extensión y la enseñanza, mejorar los niveles de calidad y diversificar la oferta.
Para terminar destacó las particularidades de la enseñanza en nuestro contexto. “Hablar de reforma en nuestro contexto, no es lo mismo que hacerlo en otros países fuera del Río de la Plata. Hablar de reforma aquí debe contemplar la autonomía, gratuidad y Cogobierno. Cualquier reforma debería enfocarse en ampliar estos principios”.

Ramón Méndez. Ingeniería
Destacó la necesidad de tener propuestas concretas, “empezar discutiendo el marco jurídico me parece que es colocar el carro antes de los bueyes. El primero paso es pensar qué reforma queremos hacer, y luego qué cambios necesitamos en la Ley Orgánica para alcanzar objetivos”. Para ello los consensos deberían concretarse en cosas a corto plazo. En ese sentido pidió que la comisión pasara a cuarto intermedio y que se solicitara a la Mesa Ejecutiva traer una propuesta concreta de cómo comenzar ese proceso de discusión de reforma universitaria. Antes marcó cuatro elementos indispensables para garantizar el proceso: contar con la participación de los actores universitarios, integrar también actores extra universitarios, ir a respuestas concretas y enfocar el proceso a término, por ejemplo de un año. Lo fundamental sería ver los ejes temáticos a discutir. El otro punto no menor es quién lideraría ese proceso, en qué marco. “Yo creo que tenemos que salir a la sociedad para decir que la Universidad tiene que encarar cambios profundos y que queremos ser los impulsores de este proceso”.

Carlos Petrella. Ingeniería.
Petrella expresó su preocupación sobre cómo articular todo lo dicho en la jornada. Hay tres grandes dimensiones para abordar un proceso de transformación: las políticas del Estado en materia de educación, la articulación entre las unidades ejecutoras de la educación -de lo cual va a depender lo que la Universidad pueda o no hacer-, y finalmente el funcionamiento interno de la Universidad. Esto último tiene que ver con lo que hace al aggiornamiento de la institución. A eso se suma “ayudar a volcar para afuera la enorme cantidad de cosas que se dijeron acá con un espíritu más abierto que el que seguramente se daba esta Universidad hace cinco o diez años”.

ADUR Central