X CONVENCION
Asociación de Docentes de la Universidad de la República ADUR.
Profesor Esc. Fernando Miranda
Sesión del 26-05-2006.
Conformación de la Mesa: Marcel Achkar, Lourdes Ramos, Gonzalo Aiello y Edgardo Rodas.
La Mesa leyó un documento de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) en la cual se señala que la Comisión comparte la especial preocupación por la función de investigación en la Universidad.
La Comisión busca mediante este documento contribuir, además, con tres puntos a la discusión programática. Uno de esos puntos atañe a la creación de conocimiento en todas sus vertientes, lo cual se considera clave para enfrentar la realidad en el Uruguay de hoy. La Universidad debe impulsar una identificación clara y precisa de problemas para hacia allí enfocar investigaciones que busquen solucionarlos. En este sentido se hace necesario diseñar políticas específicas que apunten a las temáticas menos desarrolladas, y esto sólo es posible si la Universidad le da importancia a estas temáticas. Se ve necesario revertir la relativamente baja prioridad que institucionalmente la Universidad le ha venido asignando a la función investigación. Esto necesita de una distribución de los recursos presupuestales y que la Universidad impulse un acuerdo para diseñar normativas específicas tendentes a dar recursos a las actividades de investigación académicas.
Presentaciones.
Carlos Anido. Ingeniería.
Subrayó su preocupación en el sentido de lo que se ha ido debatiendo a la interna facultativa y con relación a lo que sucede en otros países, debates que hacen a definición general de lo que debe ser la Universidad y que después repercuten en su gestión. La propuesta de Anido fue realizar algunos planteos que luego sirvieran para después concretar mociones, sin perjuicio de las grandes discusiones.
Los ejes de preocupación planteados fueron: los temas vinculados a lo que se llama el desarrollo humano sustentable, la responsabilidad social universitaria, que se vincula a su vez a un conjunto de definiciones y que se completa lo que se llama los manejos del sistema ambiental; "grandes temas que hacen que podamos o no tener un ambiente laboral sano, cosas que no hemos integrado a pesar de que tenemos muchos compañeros que trabajan en esos aspectos".
Otro tema es el problema de las discusiones en comercio de los servicios de educación. "Deberíamos tomar la resolución de que los servicios de educación están fuera de los servicios de comercio, de las organizaciones de comercio internacionales como la OMC, sino se transnacionaliza el sistema".
Otro tema al que refirió fue el de la extensión. "Lo real es que la extensión no tiene reconocimiento académico. Si tenemos un compromiso con eso, deberíamos concretar una resolución que busque que los estudiantes participen en actividades de extensión que luego tengan reconocimiento académico, así como que también se reconozca a los docentes que los llevan".
Cristina Contera. Facultad de Artes.
En su intervención planteó agregar, a los ejes de debate propuestos -crisis gremial e institucional, Cogobierno y participación- otros puntos. Entre ellos la necesidad de ampliar la democracia institucional posibilitando que todos participen mas allá de las instancias de Cogobierno. Generar otro tipo de estructuras que habiliten esa participación.
Además enfatizó la necesidad de contextualizar el debate. "No podemos hablar de reforma universitaria sin contextualizarla en el proceso de globalización, sin pensar en la existencia de algo que han llamado mercado académico, cosas que hoy están en el contexto de estas discusiones y que exceden el plano local, sino que son comunes a las universidades de la región". También temas vinculados a la Organización Mundial del Comercio, los procesos de educación terciaria privada, el rol a cumplir por parte de la Universidad en el Mercosur. Esto tiene que ver con la reforma universitaria como con la discusión en torno a la Ley Orgánica y a la Ley de Educación.
Otros temas que se deberían integrar a una agenda, señaló, son: la calidad y pertinencia de la función de enseñanza, los procesos de masificación y sus consecuencias, incorporando temas transversales como los derechos humanos, el medio ambiente, el género: cuestiones que han estado ausentes de la agenda curricular.
Es necesaria asimismo, una discusión sobre los nuevos perfiles de formación y la creación de un sistema terciario no universitario, cuyos énfasis no estén centrados de manera exclusiva en el sector productivo, sino que incorporen el debate cultural. Otra cuestión a discutir es el proceso de descentralización a partir de una concepción superadora del centro periferia. Así como el debate acerca de cuestiones vinculadas a la carrera docente, como la evaluación de los desempeños, la pertinencia o no de mecanismos de estímulos a la enseñanza; "estamos muy ajenos a analizar las consecuencias nefastas que han tenido la incorporación de pago por desempeño". Y por último, como tema a analizar, la definición de una ordenanza que regule la actividad docente.
Rodrigo Arocena. Ciencias.
Arocena señaló la importancia de todos estos temas pero decidió centrar su atención en uno de ellos, el referente a superar la insatisfacción que parece haber en ciertos núcleos activos de la Universidad de la República por la falta de participación.
Para ver esto se centró en tres aspectos. En primer lugar la divisoria Norte – Sur, de la que hablaron los teóricos del conocimiento, y que se traduce en tres cosas: las diferencias en el acceso al conocimiento entre países, la canalización de los esfuerzos de investigación hacia una agenda definida en el Norte en función de sus intereses, y la privatización creciente del conocimiento, que aparece con gran interés en los tratados de libre comercio.
En ese terreno Arocena recordó haber sugerido siete claves para una reforma universitaria y fue a algunos ejemplos concretos. Uno de ellos: la necesidad de buscar y promover, por parte de cada Facultad, formas de enseñanza diversificada que permitan tener chance "de no perder el partido".
En cuanto a la orientación de la investigación, Arocena dijo ser partidario de la tradición de amplio espectro pero con agendas prioritarias: que cada servicio promueva agendas que hagan al desarrollo del país. Esto teniendo en cuenta que, cuando a la gente se le pregunta si siente que los conocimientos universitarios sirven al país, señalan que sí sirven, pero que no se difunden
Otro tema a abordar es la extensión, entendida como cooperación con actores externos para la divulgación de la cultura y el uso valioso del conocimiento. Supone reunir lo fragmentado; en el sentido tradicional de la palabra, la extensión refiere a actividades que se potencian y que tendrían que pensarse en conjunto. Por ello debería pedirse a cada servicio que proponga en cada carrera una ocasión concreta ligada a la enseñanza, para que todos los estudiantes hagan extensión. Ello supone combinar la enseñanza por disciplina con enseñanza por problemas.
La cuarta clave para Arocena está referida a la estructura académica, más específicamente a su reestructuración horizontal. Que todos los interesados en una cierta área, estén en la Facultad que estén, se junten e intenten hace un programa de desarrollo específico concebido como horizontal.
Otro problema de la Universidad tiene relación con la lentitud y complejidad para la toma de decisiones, que lleva a que sean pocos los que participen en el Cogobierno. La propuesta que hace es que diferentes Claustros empiecen a propiciar la distribución de competencias para descentralizar y agilitar al conjunto.
Un tema del que se ha hablado retiradamente es la necesidad de revivir el Cogobierno. Según Arocena, el decir una y otra vez sobre esta necesidad no conduce a nada, lo que hay que crear son condiciones objetivas para que el Cogobierno vuelva a tener un papel central.
Otra cuestión a destacar son los nuevos compromisos de los docentes. "Los docentes vamos a tener que aprender algo que no sabemos, enseñar a gente de distinta edad, condición, preparación; ahora enseñamos a todos por igual y eso lleva a que perdamos gentes".
También de parte de los estudiantes debe haber un cambio. Los estudiantes van a tener que colaborar más con su institución, y para ello el servicio civil universitario se plantea como una posibilidad. Arocena ve necesario buscar nuevos compromisos que lo hagan a uno sentir más útil, "porque cuando uno se siente más útil milita más".
Héctor González
Héctor enfatizó sobre algunos temas que se han venido discutiendo hace tiempo, pero que no se han podido implementar. Esto como consecuencia de debilidades gremiales que hicieron que estos temas quedaran en el nivel de análisis y proposición pero no se lograran procesar a nivel de institución.
Estos temas se podrían centrar en tres mociones que hacen a la relación entre el Cogobierno y el gremio. El Cogobierno, según Héctor, es una instancia que a nivel de la Universidad no puede desnaturalizarse porque no exista participación. "El Cogobierno no puede diluirse porque sino la institución se debilita. Cogobierno es participación". La relación se ha venido debilitando a nivel de la Universidad pero, según evaluó, actualmente existen condiciones para retomar estos análisis con fuerza a la interna de la Universidad. Frente a esto planteó como moción organizar a nivel de gremio un grupo de trabajo para que haga una propuesta, a fin de que el pensamiento de tipo estratégico que propone ADUR tenga una incidencia concreta.
El otro punto que señaló fue la articulación entre las tres patas de la Universidad: la investigación, la docencia y la extensión. Destacó la importancia de pensar en términos de articulación. El desafío, dijo, es avanzar efectivamente en esa articulación, “no podemos pensar la enseñanza sin investigación ni extensión. Lo que ha pasado paulatinamente es que esas funciones se han empezado a manejar de manera independiente, es fundamental volver a hacer un análisis en el camino de integrarlas adecuadamente, porque eso implica cumplir con la Ley Orgánica y con el papel de la Universidad”. Propuso en ese sentido como moción, en función de la discusión general de la Ley de Enseñanza, ante la Asamblea General del Claustro y por el Orden Docente, organizar un grupo para ver la articulación entre estas tres funciones.
En tercer lugar refirió a la necesidad de otorgar un plazo para discutir el tema de carrera docente, lo cual, si bien ya fue abordado, quedó como un documento más debido los intereses encontrados que existen en la interna de la Universidad, porque cada servicio se maneja con criterios que a veces son distintos. “Si no logramos resolver nuestras contradicciones internas no se va a lograr nada”. La moción planteada sería así: que ADUR como tal formara un grupo de trabajo, tomando los antecedentes que ya existen y lograra una propuesta para presentar como institución.
Susana Mallo. Ciencias Sociales.
Mallo abordó los titulares de ocho puntos de análisis que consideró pertinentes, centrándose finalmente en el último de ellos: la relación de la universidad con el sector externo.
Primer punto: necesidad de actualizar la Ley Orgánica, dinamizarla. En este sentido corregir algunos de los funcionamientos del Claustro en general, como ser la elección del rector, e incorporar a los decanos “que sabemos que tiene voz pero no voto”.
Segundo: modificar la estructura de pro rectores para ampliar su gestión, ya que tienen pocas atribuciones.
Tercero: articular áreas temáticas. “Sentimos que hay poca articulación entre las áreas temáticas y los servicios”; este es un gran problema a solucionar, dijo Mallo. Para ello se necesita promover su articulación y repensarlas, porque sino también se desvincula la relación entre los grados y post grados, “que han florecido independiente o mediante el vaciamiento de los grados para que los docentes pasaran a los post grados”.
Cuarto: desarrollo del Plan Estratégico de la Universidad de la República (Pledur). Para ello se hace importante explicitar los objetivos de la Universidad, así como una evaluación institucional interna y externa. “Pensamos que esta evaluación, en una gran mayoría de los casos, ha sido autocomplaciente. Creemos en la posibilidad del desarrollo de una crítica y autocrítica de las deficiencias en la Universidad que permita una planificación en prospectiva e identificar las mateas a futuro”.
Quinto: el relacionamiento con otras áreas de la enseñanza. Integrarse a ANEP, a las áreas tecnológicas...
Sexto: los estudiantes. La Universidad sigue captando más estudiantes pero esto no ha dado más ni mejores egresados.
Séptimo: formación continua permanente. Tema profundamente importante que está asociado a qué tipo de profesores queremos. Mallo reflexionó acerca de que los “docentes son novatos que se incorporan cuando y como pueden, a través de la práctica(...) No son los estudiantes lo que deben sufrir esto, sino que es necesario ver cómo construimos los mejores docentes”. El logro de la perfección académica está como un debe. Las razones de esta falta de posibilidad de formarse están vinculadas, entre otras razones, al multiempleo, la competencia; todas cuestiones que hacen difícil mantener el cuadro de docentes investigadores dedicados a la actividad universitaria.
En cuanto a la integración entre la Universidad y el medio, en la última década la institución universitaria ha perdido espacio para poner en la agenda pública lo que hace falta en la realidad nacional; “se han discutido temas presupuestales en función de la búsqueda de recursos y nos hemos olvidado de temas cruciales a nivel nacional e internacional”, diagnosticó. Una nueva forma de encarar esta relación es hacerlo de una manera crítica.
Roberto Markarián.
Markarián se centró en un único tema: la necesidad de comenzar a elaborar las nuevas propuestas. Su propuesta fue básicamente metodológica: cómo se debe empezar a elaborar una nueva estructura.
Existen en la institución visiones diferentes en la institución, desconocimientos sobre temas sustanciales. Por ello subrayó la necesidad de bajar a tierra los temas que se están discutiendo. En esa propuesta el rol del gremio docente es proveer medidas concretas contra la fragmentación de la UdelaR, fragmentación que está molestando para consolidar grandes líneas de transformación. “Es posible que muchos tengamos ideas sobre qué cambios realizar. Pero debemos transitar en lo inmediato por un proceso de consolidación de la base documental que permita convencernos hacia dónde avanzar (...) primero tener la misma documentación, saber de qué estamos hablando”.
En ese sentido mencionó antecedentes de algunas discusiones en torno a las cuestiones que hoy también se están planteando. “Tenemos que saber cómo es nuestra Universidad y por qué es así”. Para conocer cuestiones como la estructura que se critica, dijo, hay que también conocer el contexto actual, "porque esta estructura no es mala de por sí". También contextualizar la Universidad uruguaya en la situación internacional, conocer las estructuras de los sistemas de enseñanza del mundo.
En cuanto a propuestas, destacó la necesidad de tener planes con diferentes horizontes temporales y niveles de ambición. “Concibamos la Universidad ideal pero no para pensar en tenerla mañana; pero tampoco dar los pasos opuestos”. En ese sentido reiteró la necesidad de buscar un proceso que en los próximos años haga entrar en discusión las grandes temáticas de la institución, para lo cual el punto primero es jerarquizar intelectualmente y con información la discusión. “Creo que no lo hemos hecho durante muchos años. Hemos sido débiles, incapaces de elaborar una propuesta capaz de penetrar y ganar en la Universidad”.
En materia de extensión, Markarián señaló que es aplicable este planteo, ya que quienes hablar de extensión refieren a cosas diferentes. Hay que saber qué es eso y por qué ha tenido particular peso en América Latina.
Pablo Pebé. Odontología.
Primero se refirió al momento histórico que está atravesando al país, un momento histórico de características extraordinarias, "se trata de un período en el cual el Uruguay avanza con pasos firmes y decididos en la construcción de su destino como Nación". En este contexto la Universidad tiene un rol que cumplir, por lo cual es imprescindible pensar cuál es el lugar para este aporte. A su entender lo primero que debe hacer la institución es mirarse a sí misma; afirmarse en aquellas carácterísticas que le dan identidad. "Hablar hoy de la Universidad pública, gratuita y cogobernada no es una consigna, es el pilar sobre el cual se debe modelar la nueva Universidad y el relacionamiento con el país y el gobierno". En este sentido la Universidad debe contribuir al país con sus conocimientos y fundamentalmente con sus recursos humanos, dotándolos de nuevas capacidades que no los lleven a reproducir los modelos hegemónicos. Para ello la Universidad debe transformar su realidad interna, a pesar de las dudas que siempre surgen ante el cambio. "Hoy más que nunca se hace necesario pensar en transformaciones profundas"; esto no empieza hoy, dijo, "todos nosotros, desde que pusimos nuestro pie en la Universidad, hemos participado de un proceso rico, crítico y autocrítico de transformación". Apeló así a una reforma profunda del sistema universitario, al cual calificó de arcaico, con nula información hacia el estudiante; existen carreras tubo que poco o nada habilitan al estudiante que quiere ir por otros caminos y una estructura académica compartimentada.
Contra esto y los problemas que enfrenta la Universidad -bajo rendimiento escolar, baja retención de estudiantes, bajas tasas de egreso-, Pebé consideró que hay que implementar cambios concretos. "La Universidad debe asegurar que sus egresados sean agentes del cambio que el país requiere". Para esto nombró como acciones concretas: descentralizar, integrar las funciones, lograr un profundo y auténtico nivel de articulación entre la oferta curricular, clara y continua mejora de la enseñanza incorporando tecnologías, planes de formación docente y planes de bienestar universitario.
Sobre la investigación habló de construir una investigación necesaria, que incorpore de forma creciente los grandes problemas nacionales; suficiente, con un número de investigadores superior al actual, los que el país requiere para las transformaciones; distribuída en todos los servicios universitarios y a la interna de cada uno de ellos.
Con referencia a la función de extensión, pensada como la Universidad a servicio del pueblo, expresó que el momento es oportuno para tener una aproximación científica a la sociedad, articulando con las otras dos funciones. En la gestión, se precisa un aporte a la descentralización. Debe tener vínculos muy fuertes con la ANEP, colocar al estudiante en el centro de la educación, eso implica trabajar vertical y transversalmente en el sistema; establecer procesos de orientación en ambas instituciones de manera combinada, planes de estudio flexibles y conectados, planes de formación docente de postgrados para los docentes de la ANEP. Señaló a la descentralización como objetivo estratégico fundamental. En ese sentido la necesaria formación de equipos académicos en las sedes locales, creando nuevas sedes y formas de gobierno que se articulen en un concejo superior. "Este es el marco para discutir la Ley Orgánica", la cual, según Pebé, deberá aportar flexibilidad al sistema legal para acompañar adecuadamente los cambios.
En cuanto al Cogobierno, dijo que para incrementar la participación se debía crear instrumentos que lleven los verdaderos temas a las bases, que haya un profundo intercambio con la sociedad y que los actores tengan la confianza de que lo que acuerdan se expresará luego en los niveles de decisión. Incrementar la participación supone crear un nuevo tejido interno.
Salvador Schelotto. Arquitectura.
Antes de comenzar Schelotto aclaró que lo de él no era una propuesta, sino las respuestas a un cuestionario que se le había dirigido, y que por tanto iba a centrarse en algunos puntos. Uno de esos puntos no iba a ser el proceso de elección de rector porque, destacó Schelotto, esa cuestión está en mano de los órdenes y serán ellos los que llevarán las propuestas.
También señaló que el tono de su exposición iba a ser más político que otros, porque “la agenda que ustedes plantean lo es”.
“Cuando se junta mucha gente como hoy es importante pensar en los sentimientos que se movilizan. Hoy el Uruguay es muy contradictorio”. Habló así del pesimismo y desconfianza en relación a algunas cosas, algo invariante de nuestra identidad colectiva pero que en esta coyuntura resulta paradojal. En este sentido señaló que él estaba convencido de estar en un camino complejo de cambios, pero de estar en ese camino, en un mundo con fuerzas negativas poderosas pero también poderosas fuerzas de cambio, y que la Universidad trabaja para el cambio. La principal reforma, por tanto, tiene que ver con las actitudes de quienes integran la institución.
Sobre la Ley Orgánica, dijo que ésta plantea un desafío para el cambio. "Seguramente la resolución de la Convención irá en la línea de promover la reforma de la misma, la actualización del marco normativo en el que se mueve la Universidad y particularmente de la Ley Orgánica". Schelotto señaló que, si bien eso está bien, también se corre el riesgo de caer en la coartada perfecta. Como ese proceso de cambio puede llegar a es muy incierto, azaroso, largo, se corre el riesgo de decir que toda reforma está supeditada. “Creo que debemos ubicarnos en lo que hoy tenemos que seguir transitando el camino de cambios con estas estructuras, con este presupuesto y básicamente con los recursos humanos que tenemos; con esto tenemos un material por el cambio muy importante”. Y agregó que si hoy no se está haciendo algo para el cambio, es responsabilidad de todos quienes conforman la Universidad.
En cuanto a la estructura universitaria, dijo que mucho se ha dicho del conservadurismo de ésta. Las instituciones como la Universidad tienen una doble condición; por un lado tienden a reproducir el sistema dominante, pero también son un actor fundamental para el cambio, y es en esa tensión que se trabaja; “y ojo, porque los discursos novedosos encubren prácticas conservadores”.
Otras cosas que deberían cuestionarse son las referentes a los condicionamientos de género. También ver la cuestión de los estudiantes que estudian y trabajan. “¿Estamos claros que esta Universidad es de estudiantes trabajadores?”
En el sentido de promover cambios, destacó lo hecho por la generación del '83: se crearon los gremios estudiantiles que desde la clandestinidad fueron saliendo, las iniciativas culturales, las cooperativas, había creatividad y cooperación... una mirada estratégica, amplitud para convocar. "Lo único que no debemos cambiar, terminó, son los principios contenidos en los artículos 1 y 2 de la Ley Orgánica, es sobre esa roca podemos edificar el edificio nuevo”.
María Simón. Ingeniería.
“Es esencial fijarse horizontes altos y lejanos”. Su preocupación fundamental, señaló, es el tema de conocimiento, lo cual trasciende incluso a la Universidad. De la creación, cultivo y transmisión del conocimiento, a través de la formación de personas o bajo la forma de cultura a la sociedad. Un conocimiento que se use, porque del uso siempre surgen problemas nuevos. Por ello invitó a pensar el proceso de conocimiento, no como una cadena lineal, sino como un sistema realimentado, y a derribar las falsas dicotomías entre lo fundamental y lo aplicado. “Por eso es bueno que en algunos lugares hagamos toda la cadena, sino nuestra investigación va a alimentar otras patentes. Por eso es bueno, también, que haya empresas nacionales”.
Otra cosa que planteó, siguiendo una preocupación generalizada, fue el tema de la participación. “Yo fui decana siete años y viví el drama de tratar de gobernar una institución sin conseguir la necesaria participación. Aún así, la participación es bien poco numerosa y bastante poco activa”. Sin embargo, dijo, no es cuestión de añorar un pasado, “que no sé si existió”. Tratando de explicar esta ausencia señaló que los por qué son varios y no solo universitarios; mucho tiene que ver falta de entrega a intereses colectivos en el conjunto del país. En este sentido la dictadura “ayudó”, porque poco se formó para la entrega a intereses colectivos durante esos años. “La gente se ha decepcionado, dice 'yo me meto en mi laboratorio y hago las cosas', y eso no ayuda a la política”. En cuanto a las estructuras universitarias, algunas ayudan a la participación mientras que otras no. Algunas llevan a tiempos enormes y desplazan cosas importantes de la discusión productiva. Por eso dijo que una cuestión fundamental era rever estructuras que contribuyan a incrementar la participación.
Sobre la Ley Orgánica, también entendió que merece ser revisada y en debate con la sociedad toda, porque a pesar de tener cosas maravillosas, tiene otras que limitan.
También diagnosticó la poca acción que ha tenido la Universidad en lo que hace a los grandes temas de preocupación social. “En el Uruguay actual la Universidad debería estar brillando. Con un gobierno preocupado, la Universidad debería ocupar un lugar central, estar haciendo propuestas. Creo que se ve poco. Grandes temas, como la pobreza, energía, medio ambiente, no aparecen en los temas de investigación, extensión y enseñanza”.
La extensión, dijo, es una función de la Universidad que asume las formas más variadas. Dentro de la extensión, los universitarios deben hacer lo que saben hacer, la Universidad debe buscar su propio lugar: “En plena crisis de 2002 estaban los muchachos haciendo ollas populares y una mujer muy pobre se acercó y les dijo 'nosotros cocinamos mejor que ustedes, ustedes saben psicología'”.
Yudith Sutz
En su exposición enfatizó los aspectos dirigidos a lograr una transformación al largo plazo, porque “para poder realmente cambiar hay que tener un Norte”.
El primero de esos aspectos es entender que la Universidad no puede cambiar si el país no cambia. “En el conjunto de los sectores productivos hay menos de 10 biólogos y bioquímicos; mientras la sociedad no demande capacidad de investigación nacional, nuestros investigadores se van a ir al Aeropuerto”. Para ello, dijo, hay que tener propuestas de cambio, no podemos dejar la responsabilidad de hacer política; para Sutz eso plantea un rol para la Universidad y para el Cogobierno. Los universitarios tienen cosas para aportar en relación a políticas concretas que luego puedan ser llevadas a todos los ámbitos de la sociedad. Se hace así necesario crear un espacio en todas las facultades destinado a generar información y propuestas y salir afuera y decir la Universidad le está indicando al país para dónde hay que caminar.
También destacó que, para hacer cualquier propuesta, primero se debe saber dónde están los egresados de la Universidad de la República. “No tenemos una retroalimentación fundamental para seguir trabajando en nuestras propuestas docentes”. Sutz refirió a que hay que apuntar a una Universidad comprometida con lo social, no se trata “de decir que lo demás no importe, sino que hay que dar respuestas a la coyuntura”. Por ello la investigación y la docencia tienen que estar articuladas con la extensión. “Con tantas personas fuera de la línea de pobreza, éste es un tema clave”.
También dijo que la Universidad no puede estar orgullosa del monopolio de la educación. Si bien hay cosas sobre las que la Universidad tiene que salir a decir que no, como no al cobro de matrícula, también tiene que demostrar que es capaz de luchar contra las cuestiones que hacen al acontecer social, como la inequidad. En ese sentido subrayó la posibilidad de un servicio civil obligatorio, que capilarice la capacidad del estudiante universitario.
Sobre la investigación quiso hacer dos reflexiones: una más amplia y otra más concreta. La concreta supone que, mientras la Universidad se niegue a pelear para que la plata de investigación tenga una lógica distinta a la del gasto público, de 100 pesos va a poder gastar 60; “la investigación no debe llevarse por la lógica del gasto público”. La reflexión más amplia, entiende que, si a cada uno de los que saben hacer algo se les da la oportunidad de que sigan haciéndolo, pero en relación a las necesidades de la gente, van a estar felices. Esto conlleva la necesidad de que las agendas de investigación universitaria asuman las agendas del acontecer social.
Un punto de preocupación planteado fue la relación de los ciudadanos con la institución universitaria. “El afecto que la sociedad uruguaya le tiene a la Universidad, me pregunto si lo sigue teniendo. Percibo cierta cuestión despectiva”. Por eso destacó necesario reconquistar el afecto de la sociedad por la Universidad de la República. “Vaya si esto es algo por lo que vale la pena trabajar”.
Mario Wschebor. Ciencias.
Wschebor señaló que lo primero que hay que hacer, al pensar una reforma universitaria, es precisar de qué estamos hablando para no naufragar en un mar de problemas. A pesar de la necesidad de algunos cambios, enfatizó que existen cosas que la Universidad y el país deben mantener, “y no lo digo porque forme parte de una institución que ahora llaman conservadora”. Para Wschebor esta idea de conservadurismo tiene verdad y falsedad. Si uno mira al mundo en los últimos años, las instituciones han recibido cambios profundos, porque el mundo también ha cambiado. El que se diga que las universidades son por antonomasia conservadoras, a veces es más una excusa que la realidad de lo que ocurre. Sin embargo Wschebor quiso decir lo que a su entender sí se debe conservar: la autonomía universitaria, que también puede ser objeto de interpretaciones duales porque puede ser una muralla frente a la Universidad pero también la autonomía del espíritu crítico; el Cogobierno, a pesar de la crisis de participación “lo quiero porque es una escuela de democracia que tenemos que enaltecer y fortificar”; la gratuidad, no como un fin en si mismo, sino como herramienta de expansión.
Pero también dijo que no alcanza con quedarse con esos principios, sino que la Universidad tiene que cambiar para sostenerlos.
Wschebor refirió a la Universidad como un caleidoscopio de problemas. Como cada laboratorio es un mundo y así va a seguir siendo, de lo que se tiene que hablar es de los problemas comunes, dijo. “Cada condición de mundo es suficiente para que cada uno se sienta pleno con su vida individual olvidando lo común”. Para apuntar a lo anterior señaló la necesidad de modificar la estructura interna del sistema universitario, una estructura que se ha mantenido hasta hoy pero que ya no da algunas respuestas. Si bien las áreas funcionan como instrumentos de traer presupuestos, lo que hacen es apuntar a la feudalización. Reafirmando lo dicho por Arocena “necesitamos los cruces del conocimiento. ¿Por qué no hay estructuras como institutos centrales que traten los problemas ambientales regionales, en un país inserto en un mundo que se regionaliza, o que traten la relaciones entre el conocimiento la tecnología. No los hay porque van contra el feudalismo que ha predominado contra las estructuras cruzadas, lo que necesitamos es un nuevo equilibrio interno”. Señaló que los feudalismos no afectan sólo a las estructuras de investigación, sino también el trayecto horizontal de los estudiantes; la estructura universitaria conspira contra ellos. Pero a su vez, para realizar un cambio real y no retórico, en tiempos reales, hay que conocer las trayectorias reales de los estudiantes.
En tercer lugar refirió a la relación entre la Universidad y la ANEP. “El sistema está descuartizado. Necesita una ley que lo integre. No hay país en el mundo con esta desintegración”.
También destacó necesario otorgar mayor importancia a la carrera docente, en el entendido de que no hay ningún programa de cambios sin docentes con alta dedicación. Esto refiere a temas económicos pero también a problemas estatutarios.
Sobre la investigación dijo que es una de las cuestiones neurálgicas de una institución que merezca el nombre de Universidad; porque investigar no es lo mismo que prestar servicios. “La investigación es complicada, interactiva, intelectual, es la institución de la intelectualidad, y no se remplaza si no se hace carne en la vida de la gente”.
En cuanto al vínculo entre la Universidad y el gobierno, expresó que la Universidad no va a hacer sus cambios fuera del marco político existente hoy en Uruguay, por lo cual se hace imprescindible encontrar un diálogo con el gobierno con propuestas desde la Universidad. En los anteriores gobiernos se hizo pocas propuestas, pero se tenía la excusa de que estas propuestas no tenían recibo ahora, dijo, se acabaron las excusas. De todas maneras no deja de ser una relación difícil, porque no hay amistad sino posiciones. También se alegró de cómo se plantea la instancia de Convención, porque permite debatir programas primero y candidaturas después. “He escuchado compañeros que tienen propuestas y eso nos debe alentar -y me alienta-, para pensar que la transformación es posible”.
Debate.
Veterinaria.
“Hago mío el conjunto de la intervención de Schelotto. Para mi también es sagrada la Ley Orgánica, fue la primera victoria de este pueblo”. También dijo compartir lo dicho por Wschebor en cuanto que hay que estudiar las necesidades del país y que Universidad y gobierno son amigos pero no la misma cosa, “nosotros definimos lo que queremos”. Sin embargo dijo que faltó decir lo esencial, que el presupuesto universitario no permite hacer nada. Refiriéndose a cuestiones personales dijo “tengo un hijo y sus estudios me llevan la mitad del sueldo, tengo una hija que tuvo que abandonar arquitectura”. Pero no todas las facultades están en las mismas condiciones, puntualizó. Para saber las condiciones de cada facultad y de sus estudiantes, dijo estar de acuerdo en realizar una evaluación estadística, como propuso Markarián. Además agregó “Yo no acepto como investigadora que se diga que esta Universidad no tiene prestigio. Algunas facultades tienen y otras no. La de Ciencias tienen mucho prestigio en la región. No somos todos iguales”. Al final agregó una propuesta que había surgido de una reunión en Veterinaria y que aludía a incorporar en la discusión el tema de la derogación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.
Mónica Sanz. Humanidades.
Dijo que en lo que hay que centrar la discusión es en cuáles son los objetivos de la Universidad hoy, sobre todo porque no son los mismos para los docentes que para los estudiantes. Además porque la calidad se mide según los objetivos. Los objetivos, tanto de los que integran las diversas facultades, como los que tiene el país con respecto a la Universidad. Esto último aparece como prioritario porque la cantidad de egresos, a la que se había hecho referencia -Arocena refirió a que hay que formar gente con diferentes niveles y edades- tiene estrecha relación con qué gente estamos formando y para qué. Hay personas en la Universidad que ya tiene otros títulos y cuya aspiración no es a un título sino a formarse en otras cosas. Esto habla también de diferentes realidades para cada facultad. Para reafirmar la importancia de mirar al país a la hora de direccionar la Universidad tomó lo ocurrido días atrás, cuando a un llamado para un puesto de lavandería dentro del Banco de Seguros del Estado se presentaron muchos estudiantes y egresados universitarios, porque el sueldo era superior al que puede ofrecer la Universidad. “Si no cambia el país es muy difícil”, sentenció.
Por eso tampoco tiene caso formar científicos si el país no les da cabida, “no sé si hay la cantidad del científicos que el país necesita, lo único que sé es que muchos han terminado yéndose”.
Nicolás Gigou. Humanidades.
Centró su alocución en tres puntos. Primero, la Ley Orgánica, la que dijo es parte de la religión civil uruguaya; sin embargo, hay cosas sobre ella que hay que discutir. Entre ellas que un conjunto de facultades no tenga voto en el Concejo Directivo Central, “esa situación no es sustentable si aspiramos a un Cogobierno incluyente. Implica también un cambio en la cantidad e integrantes, pero es un elemento que tenemos que considerar si queremos tener un sistema incluyente, con facultades que por cuestiones azarosas mantuvieron su voto y con otras que hoy no lo tienen”.
Punto dos: Cogobierno. Se refirió a que hay muchos estudiantes, que no son de grado, que están cursando maestrías y doctorados en muchas facultades. Esos estudiantes, como en otros países ocurre, también deberían poder tener representación en el Cogobierno. “Una Universidad que se precie tiene que tener programas maduros y desarrollados y los que están allí tiene que tener su representatividad”.
Como segundo punto referente al Cogobierno Gigou señaló lo referente a la carrera docente. “No puede ser que tengamos profesores titulares, adjuntos sin titulación realizada en el exterior y sin graduación profesional. Yo lo que pretendo es que un profesor adjunto, agregado o titular tenga la formación básica, o sea un título”.
En cuanto a las condiciones laborales, dijo que muchas son lamentables. También se refirió a derechos que se han perdido durante la dictadura, como salario vacacional, y que nunca se han vuelto a recuperar.
Por último incorporó la idea de tener en la Universidad a un Ombudsman, una figura que aquí no existe a nivel universitario pero que en otros países sí. “Dado los niveles de conflictividad no es mala idea implementarla”. Sobre todo, señaló, porque hay conflictividades que no se pueden saldar en los Concejos, donde existen intereses creados.
Gabriel Piyotano. Ingeniería.
Refirió a una serie de aportes del colectivo de docentes de Ingeniería. Estos aportes se centraron en tres cuestiones: pautas para el funcionamiento de la Convención, pautas generales para abordar y continuar el debate universitario, y la necesidad de jerarquizar el debate interno “porque si todo es importante, nada es importante”.
Sobre las pautas para el debate, dijeron que debería estar avocado a discutir qué se espera del próximo rector y no a dar nombres, luego pasar a cuarto intermedio para analizar las propuestas de los candidatos.
Sobre el debate en sí, se tendría que revisar el rol de la Universidad a la luz del país del siglo XXI; se hace necesario así contextualizar el trabajo universitario en el marco regional.
En la interna, instalar en todos los servicios universitarios grupos de dedicación bien pagos. También apuntar a la descentralización y al establecimiento de pautas para el funcionamiento universitario.
Gabriel Pico. Psicología.
Pico se refirió a la necesidad de democratización de la Universidad. “En una Universidad que tiene que ser crítica, es indispensable mirar la democracia interna”. En cuanto a lo que debe surgir como resultado de la Convención, dijo que debería pronunciarse sobre promover una serie de políticas que apunten a una máxima dedicación horaria y a corregir el presupuesto universitario.
En cuanto a las actividades de extensión, dijo que desde el gobierno se ve como bueno esta participación de la Universidad porque muchos trabajan gratis, y eso debe cambiar “porque sino el debate no pasa por el rol político que la institución debe tener, sino en que es barata”. Aceptar eso es tener una mirada muy pobre sobre los propios integrantes de la Universidad.
También dijo que es necesario equilibrar las funciones dentro de la institución. Hoy se da gran importancia a lo investigativo y quizás lo más vinculado a lo político, que sería la extensión, se deja en un segundo plano. “Esas son las reivindicaciones que deberían surgir de una Convención que, si quiere empezar a mirar a los estudiantes, debe darle mayor importancia a la extensión, porque esa es una idea que surge justamente de ellos”.
Ciencias de la Comunicación.
Retomó lo dicho anteriormente sobre la importancia de que servicios como Comunicaciones puedan tener voz y voto. “Aspiramos a ello”.
También señaló algunas incongruencias internas de la Universidad, como ser las tercerizaciones de algunos servicios, en lugar de mirar primero a lo que los propios integrantes de la institución pueden brindarle. “Quizás no servimos, pero pruébennos”.
En cuanto a la relación con la sociedad, dijo estar en desacuerdo con que los universitarios estén apartados de la vida cotidiana del país. “Los profesionales existen más allá de la Universidad, hay que escuchar dónde andan”.
Sobre reestructura apuntó que, si bien está de acuerdo con que la Universidad sea vieja y añeja, hay algunas cosas en las que tiene que aggionarse. “Conocí una Universidad que no era de izquierda ni de derecha, era progresista. Debemos ser progresistas, aceptar los cambios y aperturas a los nuevos tiempos”.
En cuanto a la extensión, se trata de un concepto estudiantil que debe ser estudiado y llevado adelante. “Muchos docentes no quieren ir al campo porque no es muy cómodo”. Por último pidió que los compañeros trabajen en comisiones para sacar conclusiones más aceitadas.
Juan Calvo. Veterinaria.
“Me alegra estar discutiendo en un ámbito abierto, no solo estas cosas sino también la elección del rector”. Señaló que, si bien la Universidad debe insertarse en el debate educativo nacional junto con otras instituciones, debe hacerlo manteniendo sus diferencias, por su condición de órgano autónomo. Otros como la ANEP, por ejemplo, tienen autonomía técnica, pero no política.
Resaltó que muchas de las cosas que se han planteado dependen del tema presupuestal. “Si un cargo de inicio de la carrera docente es de 3 mil pesos y eso va a competir contra 16 mil del puesto en un Ministerio, ¿de qué estamos hablando?”.
En cuanto a las funciones en extensión, investigación y docencia, rescató los planteos de Markarián de que se tiene que abrir un proceso de discusión y diagnóstico de qué se entiende por cada una de estas funciones, así cómo también sobre reforma universitaria.
Calabria. Odontología.
Presentó dos o tres cosas importantes discutidas a nivel de facultad.
Una: Cogobierno y educación terciaria privada. Señaló la inconveniencia y contradicción de que docentes que ocupan cargos en la Universidad de la República, particularmente en cargos grados 4 y 5, lo hagan también en instituciones privadas. Existe un Proyecto del Concejo de Facultad de Odontología justamente para que el CDC adopte una resolución sobre los mecanismos jurídicos que establezcan esta incompatibilidad. Pidió que la Convención aborde ese tema en forma concreta porque se ha ido soslayando, y sobre todo porque plantea problemas concretos en el funcionamiento universitario. “Que la Universidad resuelva de una vez si éste es o no un problema. Hay un informe que abona respecto a esto”.
Alfredo Viola. Ingeniería.
Hizo un único comentario porque entendió necesario puntualizar y jerarquizar algunas cosas. “Queríamos observar que deberíamos tener cuidado cuando hablamos de reformas pensando exclusivamente en nuestra calidad descuidando lo que ocurre en la región”. Refirió entonces a la Organización Mundial del Comercio, y cómo se procesan allí algunas cuestiones que hacen a la creación y difusión del conocimiento, cosas que influyen en las políticas que la Universidad va a tener que ir tomando. “Tenemos que sopesar el impacto de estas cosas, no para discutir sino para que las integremos”.
Refirió a la necesidad de un diálogo, no sólo con el resto del sistema, sino con el país. Hay que pensar en todo el sistema, señaló, porque como la exclusión social no se da sólo a nivel terciario, gran parte de la gente no llega a la Universidad porque el resto del sistema está debilitado. Un diálogo que permita ver cuáles son las necesidades concretas de perfiles de egresado para a partir de ahí pensar nuevas careras y la creación o no de nuevas instituciones terciarias. “Hablamos muchas veces del ingreso, pero debemos pensar en el egreso, que la gente tenga un trabajo digno”.
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