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XIII Convención de ADUR

Apuntes para la elaboración programática y presupuestal 2010-2020 en el marco de las transformaciones de la Universidad de la República a discutir en la convención

El presente texto recoge los aspectos centrales de la discusión del Federal ampliado del día 23 de noviembre que tomó como base el documento oportunamente presentado por J.C. Valle Lisboa y al cual se agregaron puntos complementarios en la Comisión Ejecutiva. Al igual que en el mencionado documento, los lineamientos aquí expresados no deben tomarse como propuestas acabadas ni siquiera orientaciones definitivas; lo que se propone es generar una base para la reflexión, información y debate en torno a cuestiones concretas. Se espera que este documento reciba críticas y contrapropuestas que permitan a nuestra Asociación tomar posición sobre temas trascendentes para el futuro de la UR.

ADUR se ha posicionado fuertemente a favor de los cambios en la UR, incluyendo cambios en la ley orgánica que regula su funcionamiento desde 1958. Reivindicando las ideas centrales de autonomía y cogobierno, las formas concretas del diseño institucional y de las estructuras de gobierno requieren una puesta al día para adecuarse a cambios que la UR ya ha transitado en parte (a veces con esfuerzos excesivos para intentar adecuarse al marco legal vigente) y, más importante aún, para facilitar los cambios que son necesarios y aun no se han concretado y los que la universidad necesariamente va a requerir en el futuro. Se necesita una ley orgánica flexible que permita la adecuación institucional a los cambios académicos que vayan siendo necesarios pero que establezca reglas claras que ayuden a transitar hacia un modelo universitario académicamente potente y socialmente integrado.

En particular vamos a discutir algunos temas que pensamos van a ser relevantes en los tiempos que se avecinan y sobre los cuales nuestro gremio debería tomar posición en la próxima convención.

Vamos a separar los puntos en aquellos externos a la UR pero que la involucran de manera directa y en los cuales la UR puede incidir de alguna manera y aquellos que tienen que ver con aspectos internos a la UR.

1.     Marco externo

1.1 Creación del Sistema Nacional de Educación Pública

Este año, según la ley de educación, se va a definir la estructura del nuevo instituto universitario público destinado a la formación docente, el Instituto Universitario de Educación (IUDE), y también del Instituto Terciario Superior (ITS) así como el organismo coordinador de la enseñanza terciaria pública. Estos hechos cambian sustancialmente e irreversiblemente el lugar de la UR en el país y traerán consecuencias en cuanto a la autonomía por las necesidades de coordinación, presupuestales, movilidad entre las distintas instituciones tanto de docentes como de estudiantes, etc. También significa una expansión de las posibilidades laborales tanto para los egresados de la UR como de los docentes. Dentro de esta misma línea también se inscribe la posible creación de otra(s) universidade(s) pública(s), probablemente en el interior del país, que está en la agenda de la discusión interpartidaria puesto sobre la mesa por varios actores políticos. El diseño institucional de la misma, sus similitudes y diferencias  con la UR, el reparto presupuestal y la estrategia de creación de la misma (por ejemplo si se crea de novo o si surge como un desgajamiento de la UR)  son debates en los cuales la UR deberá participar activamente.

Creemos que el rol del componente público sistema público es irrenunciable e irreemplazable ya que es el único que puede ser garante de diversidad y calidad con criterios académicos amplios e independientes, no supeditados a reglas de mercado ni marcos confesionales.

1.2 Creación de la Agencia Nacional de acreditación

Complementario con lo anterior la próxima creación de la agencia nacional de acreditación proveerá el control de calidad de las nuevas instituciones y carreras que se creen en el futuro. El proyecto de ley que crea este organismo quedó pendiente de la administración anterior y ya fue sujeto de intenso debate tanto dentro como fuera de la UR. Este organismo suplirá el actual “Consejo Consultivo de Enseñanza Terciaria Privada” y su integración y forma de funcionamiento serán de crucial importancia para el desarrollo del futuro Sistema Terciario.

1.3 Mayor desarrollo del sistema nacional de Investigación e Innovación.

La creación en el período previo de gobierno de una institucionalidad nueva representada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) en la gestión de recursos con montos nunca antes vistos en nuestro país también ha sido un cambio sustancial en la dinámica de la UR ya que es la principal institución beneficiaria de esos recursos. La existencia de fondos extrauniversitarios para financiar becas para la formación de postgrados, proyectos de investigación, equipamiento, complementos salariales necesariamente impacta en cuanto a la calidad de los recursos humanos docentes, investigación, etc. de algunos servicios universitarios. Probablemente, de acuerdo a pronunciamientos del nuevo gobierno, se aumentarán los recursos destinados a estos programas con énfasis en los sectores productivos definidos como estratégicos (turismo, cadenas agroindustriales, energía, etc.).

1.4 Crecimiento del sistema terciario privado.

Desde la habilitación de las universidades privadas a partir del año 1983 el sector privado ha crecido de forma importante haciendo que el sistema terciario sea hoy un sistema mixto público-privado (85% y 15 % aproximadamente). La UR ya no tiene el monopolio de la enseñanza universitaria. Más allá de la opinión que nos merezcan las distintas universidades privadas hoy, de hecho, comparten con la UR la capacitación a nivel terciario de la población. La opción que la población tome por una u otra opción va a depender en gran medida de que la ciudadanía perciba a las distintas carreras (de las distintas universidades) como garantes de posibles futuros empleos de calidad. Ante esta situación los docentes de la UR debemos discutir y acordar reglas de juego que contribuyan al robustecimiento de un sistema integrado y coherente de educación superior y donde

2.     Elementos internos

Los temas centrales que surgen tanto de la discusión, como del documento citado y documentos previos como el que sirvió de base para la convocatoria a la convención previa son la Descentralización, la Calidad Académica, las Innovaciones Académicas -curriculares y estructurales-, la Carrera y Formación docente, la Formación y Profesionalización de la labor de los funcionarios de la Universidad, la mejora de la Gestión y el apoyo al Cogobierno. Una breve reseña de estos puntos se presenta más abajo.

2.1 Calidad Académica

A pesar del desarrollo de la Universidad en las últimas décadas, el rápido avance del conocimiento hace que comparativamente nuestra comunidad académica corra el riesgo de quedar rezagada en el concierto internacional. No hay enseñanza ni extensión que sirva si no hay un nivel poderoso de la capacidad académica de nuestras universidades. El cultivo y preservación de ese nivel debe ser uno de los objetivos permanentes y fundamentales. El mundo abierto impone una competencia sobre lo académico que vuelve fútiles los esfuerzos universitarios que no sean de nivel internacional. Es así que deben desarrollarse programas tendientes a reforzar la capacidad de investigación y de formación de postgrado en cada área. No se quiere decir con esto que la Universidad no haya hecho nada en este tiempo: los programas vinculados a la Carrera Docente se han basado en la calidad y ya existen varios programas de postgrado de muy buen nivel. No obstante esto creemos necesario generalizar y fortalecer esta línea de acción.

Deben fijarse en cada área objetivos, planes de acción y mecanismos de evaluación regulares que muestren si los planes fueron adecuados para alcanzar aquellos objetivos. Aún a riesgo de sobresimplificar una realidad compleja, debemos intentar traducir en indicadores numéricos estos objetivos de manera que reflejen mejoras deseables en la composición académica. Esos indicadores pueden ser del tipo cantidad de docentes de grado mayor o igual que tres con doctorado, cantidad y calidad de las publicaciones internacionales[1], cantidad de cursos de postgrados dictados, cantidad de tesis defendidas, cantidad de patentes obtenidas, etc. Lo que es inapropiado aplicar a la evaluación de los individuos puede no serlo tanto cuando se aplica a la evaluación de políticas y problemas. Esto nos permitiría contar con una evaluación de las políticas que trascienda el lugar común y el mero ejercicio discursivo.

En este período se observa una gran centralización de recursos con la visión de que las innovaciones parten de las estructuras centrales. Esta política debe ser revisada, descentralizando en la medida de lo posible los recursos a los efectos de que las diferentes Áreas implementen políticas de desarrollo específicas. A modo de ejemplo, el programa de Fortalecimiento Académico debería evolucionar hacia la creación de dos programas distintos; uno destinado a actualizar el presupuesto de manera de contemplar cierto crecimiento vegetativo y otro que conste de planes de desarrollo por área, que del mismo modo que el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA), se propongan avanzar en la mejora de la calidad académica.

En ese marco parece imprescindible discutir el papel de las Comisiones Sectoriales. El papel de la CSIC está bien integrado al funcionamiento universitario. Tal vez en este rubro corresponda posibilitar la financiación de proyectos de mayor envergadura, ligados a los planes de desarrollo de las áreas. Las de Enseñanza y Extensión (y últimamente la de Descentralización) se hicieron a imagen y semejanza de la de Investigación. Si la de Investigación está bien imbricada en el funcionamiento universitario, no queda tan claro que las otras comisiones tengan la misma inserción, a pesar de que han aumentado significativamente su presupuesto. Habría que evaluar lo hecho por estas comisiones y el impacto logrado para, de acuerdo a ello, repensar los objetivos y papeles de las mismas, tal vez generando nuevos programas dentro de las mismas, dirigidos también a apoyar los planes de Desarrollo por Área. Ya se ha transitado un camino suficiente como para repensarlas en función de las experiencias específicas y de los impactos logrados con las políticas implementadas.

La apertura del mundo, mencionada más arriba, es incluso mayor en el área de producción de conocimiento. Es necesario potenciar las interacciones internacionales y regionales, en el sentido de apoyar los incipientes programas de postgrado regionales, los mecanismos de intercambio de profesores y estudiantes (y por qué no, de técnicos) los cursos internacionales y los proyectos de investigación cooperativos. Más aún, es necesario que los programas de postgrados estén abiertos a los  estudiantes internacionales; hay que pensar que lo relevante es tener una población activa en la creación de conocimiento y no su nacionalidad.

Medidas a financiar:

  • Programas de Desarrollo por Área con objetivos claros y medibles.
  • Programa de actualización presupuestaria.
  • Potenciar y/o reformular donde sea necesario el funcionamiento de las Comisiones Sectoriales según los resultados de la evaluación de su funcionamiento.
  • Incrementar los fondos destinados a investigación con el objetivo de permitir la financiación de proyectos de gran envergadura.
  • Generar nuevos programas en las otras Comisiones sectoriales, ligados a las prioridades de los planes de desarrollo de las áreas.
  • Apoyar la integración regional, la cooperación, los cursos internacionales y los programas de postgrado regionales.

2.2  Descentralización

La de la descentralización de las actividades terciarias y universitarias es una cuestión que ha ganado incluso el debate político partidario. En pocos años se ha generado el consenso de que es necesaria la descentralización, aunque muchas veces no se esté de acuerdo exactamente en cuáles acciones son las que hay que tomar. De todas formas la Universidad ha hecho bastante en el período, a través de la expansión de los Centros Universitarios, los Polos de Desarrollo y Programas Regionales. Estas creaciones se han acompañado con importantes inversiones edilicias y con incentivos para la radicación de los docentes en la zona, lo cual es un cambio sustancial respecto a las políticas anteriores de la UR al respecto. Estas nuevas estructuras se han venido creando sobre la base, que creemos muy saludable, de compartir recursos docentes estableciendo ciclos comunes compartidos y no reproduciendo las estructuras por servicio y carrera que regían hasta ahora en la UR.

Es medular apoyar fuertemente la localización de actividades académicas destacadas en esos Centros, contratando Profesores de nivel internacional, construyendo laboratorios, bibliotecas, aulas, etc. Ningún plan de este tipo tiene sentido sin el concurso de los gobiernos nacionales y locales. La mayor justificación para la descentralización universitaria no es la de aliviar unos pasajes a unos cuantos estudiantes. La mayor justificación es que las actividades universitarias constituyen polos de desarrollo, siempre y cuando se acompañen de un proceso de integración social. Estas iniciativas han tenido como eje el abordaje de ciertos problemas o necesidades productivas específicas de la región de inserción para la definición de las licenciaturas y/o tecnicaturas a impartirse. La descentralización de las actividades terciarias y universitarias debe ir de la mano con la descentralización del país, generando polos con nuevas oportunidades de formación, laborales, productivas que tengan impacto a su vez sobre la dinámica demográfica del país.

Todo indica que nos acercamos a la apertura de una ventana de oportunidad social que nos permita avanzar en esta dirección. La Universidad tiene que aprovechar el próximo presupuesto quinquenal (y sus prolegómenos) para hablarle a la Nación y a los políticos de este tema. Una y otra vez las autoridades universitarias lo han intentado, y es notorio que hay sectores políticos que apoyan decididamente estas iniciativas. Es probable que estemos acercándonos a un momento en el cual el tema pase a ser central, y sería bueno aprovecharlo. Es fundamental conseguir del poder político el apoyo para la radicación de otro tipo de actividades, quizás creando incubadoras de empresas, quizás promoviendo servicios culturales, pero siempre buscando imbricar a los Centros Universitarios en  las comunidades locales.  El contexto actual supone que en un futuro no muy lejano coexistan en todo el territorio un conjunto de instituciones ente las cuales esté la Universidad como un componente importante de un sistema de educación terciaria pública. Es esperable que si se hacen bien las cosas sea en el interior en donde crezca más fuertemente en diversidad y cantidad la oferta universitaria y terciaria. De todos modos es necesario enfatizar que no es la Universidad de la República la que debe hacerse cargo del toda la educación terciaria, sino el conjunto del Sistema coordinando los esfuerzos y las iniciativas. La universidad debe cumplir con sus funciones de enseñanza superior, investigación y extensión de calidad, sin distinguir los lugares de radicación de sus servicios.

Creemos que los pasos dados en este sentido, si bien pocos y vacilantes, son muy positivos y con potencialidad de ser gérmenes de nuevas lógicas de relacionamiento entre servicios. Elementos tales como su mayor o menos autonomía respecto a las autoridades centrales, su eventual representación directa en organismos de conducción como el CDC (o su eventual sustituto en el nuevo ordenamiento jurídico de la UR) son temas que estarán en el debate estos próximos tiempos. Es necesario que esta descentralización administrativa sea producto de procesos de maduración y no de iniciativas voluntaristas y descoordinadas como sucedió recientemente con la carrera de medicina en Salto.

Medidas a financiar:

a) Construcción de locales y equipamiento en el interior.

b) Contratación y radicación de profesores y proyectos de investigación.

c) Apoyo al desarrollo de otras actividades económicas, sociales y culturales en los lugares de desarrollo universitario.

2.3 Innovación Académica

En este período hemos vivido la culminación (en el sentido de la llegada al punto máximo) de la idea de la necesidad de una reforma universitaria. La realidad es que las universidades deberían ser el lugar más innovador de un país, en particular de un país como el nuestro. Innovación en el sentido de buscar soluciones novedosas a los problemas y desafíos, que puedan incluso servir de modelo en otras transformaciones de índole social. De este modo es factible que la Universidad esté en reforma permanente, no como una tendencia al cambio por el cambio, sino al cambio como respuesta a los problemas.

Citando el documento de ADUR sobre la reforma de la Ley Orgánica que fue la base de trabajo en la última convocatoria a la Convención en el 2008:

Los cambios en el mundo y en las profesiones requieren la creación de nuevos servicios (Facultades, Escuelas, Institutos de diverso tipo, carreras nuevas que eran inimaginables cuando la LO fue proyectada). Debemos prever que eso ocurra con frecuencia en el futuro, y que las nuevas estructuras encuentren su ubicación y su interacción con el resto del sistema de manera natural, incluyendo su participación en las estructuras de gobierno.

Ya se han creado nuevas estructuras en el interior cuyo desarrollo debe promoverse hasta que cobren autonomía de gestión, verdadera inserción en el esquema económico-social de la región. Para que  esto suceda hay que dotarlas de lugares en las estructuras de dirección que deberán cambiarse para que esto sea posible. En la concepción que va ganando terreno en distintos ámbitos de que puedan existir varias universidades públicas, estos polos y centros universitarios pueden ser los embriones de futuras instituciones autónomas. Hay que procurar innovar en los diseños institucionales de manera que estas nuevas estructuras no reproduzcan los vicios de la UR que estamos intentando superar.

Deberán crearse otras estructuras con otro tipo de definición ya sea Institutos por área de conocimiento: ej. Instituto de Física, Instituto de Matemática, etc. o multidisciplinarias (siguiendo la línea del Espacio Interdisciplinario y sus programas de creación de centros y núcleos temáticos) que aborden algún tipo de problemática fundamental para el país como la Investigación Biomédica, el Medio Ambiente, la Energía, etc. Para que estas iniciativas fructifiquen deberá considerarse y prever en la nueva Ley un lugar para las mismas en las estructuras de gobierno y gestión.

El funcionamiento de estos institutos centrales que corten transversalmente numerosas carreras va de la mano de la flexibilización curricular y cursos acreditados como base de un sistema integrado horizontalmente. La creación Ciclos Comunes en algunas áreas o parte de algunas áreas también favorece esta integración horizontal, retarda el momento de decisión por una carrera en particular favoreciendo la permanencia de los estudiantes mientras exploran diversas posibilidades de formación en forma abierta. Lo más razonable es que en un principio la aplicación de estos Ciclos se haga en forma experimental. Es importante programar, financiar y evaluar cuidadosamente estas iniciativas.

Por otro lado, el campo de mayor dinamismo de la enseñanza universitaria en el mundo es el de los postgrados. Es probable que el papel de la comisión de postgrados esté sobrepasado por esa realidad dinámica y que sea necesario generar una estructura más fuerte y dotarla de los recursos necesarios. Podría crearse un Centro de Postgrados que siga el modelo del PEDECIBA en las Ciencias Básicas y lo amplíe a otras áreas. La creación de una tal estructura no implica necesariamente la centralización de las actividades, sino una instancia de coordinación ente varios programas que tengan sus especificidades por áreas. En cualquier caso una fuerte atención a la realización de postgrados del más alto nivel, y abierta al mundo, es imprescindible.

Medidas a financiar.

  • Creación de Institutos centrales.
  • Implementación experimental de ciclos comunes.
  • Creación de Centro de Postgrados e instrumentación de Programas de postgrado en cada Área.

2.4 Cambios en la estructura presupuestal de la universidad.

Se ha visto en los ultimos tiempos un incremento importante de la financiacion de las actividades basicas de los servicios a partir de fondos contingentes, dependientes de las estructuras central que se obtienen por mecanismos concursables. Tambien, se observa  un  incremento sustancial en los ultimos tiempos de la recaudacion de fondos de libre disponibilidad en algunos servicios y el  uso de esos fondos para actividades estructurales basicas –incluso salariales-- de la institucion.  Pensamos que estos procesos que generan una inestabilidad estructural en algunas actividades basicas debe revertirse.

2.5 Cambios en la infraestructura edilicia de la institución

Está en discusión un Plan de Obras a Mediano y Largo Plazo (POMLP) que si bien incluye la resolución de algunos problemas edilicios reales, su filosofía de fondo en sus primeras versiones fue bastante conservadora y sin fundamentos en los elementos de política universitaria mencionados anteriormente. Creemos que un plan de obras de esa magnitud debería encarnar un proyecto de política universitaria de forma explícita dentro de los lineamientos señalados anteriormente. En las versiones del documento más recientes hay algunos pasos en ese sentido como el agrupamiento de servicios afines pero en muchos otros casos sólo adapta la actual estructura al aumento esperable de la matrícula sin ser una herramienta modernizadora del esquema curricular.

Medidas a financiar

Todas aquellas inversiones en infraestructura que sean coherentes y potenciadoras del modelo universitario que se explicita en el resto de los ítems.

2.6 Carrera Docente

Ya está en trámite de discusión y con avances en las negociaciones que hace suponer se aprobará en no mucho tiempo un documento que, basado en las propuestas que nuestro gremio elaboró, recoge inquietudes de amplios sectores de la UR. El proceso ampliamente participativo de elaboración de dicho documento que ADUR llevó adelante fundamentalmente durante el año 2009 (pero basado en documentos elaborados anteriormente en encuentros, comisiones y talleres de diverso tipo)  aseguró que la propuesta preserve los lineamientos fundamentales de aunar criterios en la definición de los distintos cargos docentes, ordenar, clarificar y simplificar el esquema de las dedicaciones horarias, asegurar el progreso profesional del docente en función de su nivel de capacitación y desempeño, pero recogiendo las miradas diversas producto de las diferentes realidades de los servicios. La puesta en práctica de la nueva carrera docente mediante un nuevo estatuto tendrá un impacto muy importante en la UR como ya lo tuvo en cierta medida los llamados a oportunidades de ascenso (LLOA) ya que cambia de manera sustancial la forma de distribución de recursos presupuestales premiando a los servicios que favorezcan la alta dedicación y capacitación de sus docentes. El predominio de criterios académicos por sobre otro tipos de intereses es un paso en el sentido correcto.

La puesta en práctica de la carera docente va a costar dinero. Al mismo tiempo hay que reservar fondos para programas destinados a la creación de cargos y la contratación de Profesores destacados, en particular -aunque no solo- del extranjero y para la formación de postgrado de los docentes. Si bien la discusión en torno al tema no ha culminado, es factible que la carrera docente comience en el grado 3 y que accedan a ella aquellos que pasado un período de prueba demuestren que pueden aportar a la institución. De ser así va a ser necesario generar un fondo que permita incorporar nuevas generaciones de docentes.

En el caso de los grados de ingreso la formación de los docentes es de importancia central. Es factible que los programas nacionales implementados por la ANII continúen la función de brindar becas de postgrado. No obstante, es necesario fortalecer el programa universitario llevado adelante por la Comisión Académica de Posgrados para la formación de posgrado de los docentes universitarios. También es necesario incluir en dicho programa la posibilidad de apoyar la formación de posgrados en el exterior, allí donde una formación en el país resultara imposible. Se ha discutido mucho acerca de la necesidad de dotar de una formación didáctica o pedagógica a los docentes universitarios y se han desarrollado algunos programas en ese sentido. Con el fin de avanzar positivamente en ese sentido, es menester analizar las experiencias llevadas adelante en el resto del mundo, en particular en los centros universitarios más importantes. En cualquier caso, es importante apoyar iniciativas tendientes a mejorar la enseñanza, que incluyan además de las acciones de formación, instancias de evaluación que no se limiten a los momentos de renovación, sino que permitan a los docentes recibir una retroalimentación de sus actividades y eventualmente aplicar los correctivos necesarios.

El mecanismo de la carrera docente no debe impedir la contratación de profesores de alto grado que provengan desde fuera de la Universidad. La realización de un programa de contratación de Profesores destacados, con un alto nivel de formación y con la capacidad de establecerse en las tareas universitarias de manera autónoma, debe ser un objetivo central. Ese programa debería tomar como base el de Contratación de Científicos provenientes del Exterior limando sus dificultades y generalizándolo para que se convierta en un mecanismo de captación general de docentes a la plantilla.

Tanto los cargos de la carrera docente como estos cargos de Profesores deben ser de alta dedicación, preferentemente con dedicación exclusiva. Es así  que hay que seguir apoyando las Dedicaciones Totales, y tratar de ampliar la cobertura. En las áreas profesionales la discusión e implementación de un sistema de Dedicación Total Geográfica podría ser beneficiosa. En particular, y como forma de apoyar el desarrollo de la investigación y docencia clínica, debería fomentarse la Dedicación geográfica en los servicios universitarios de los distintos hospitales. Más aún, en el caso del Hospital de Clínicas es necesario generar un programa más general de apoyo a la alta dedicación, que involucre entre sus componentes a la Dedicación Total Geográfica.

Las medidas a apoyar serían:

  • Financiar la carrera docente y la mejora de las remuneraciones.
  • Potenciar el programa de contratación de Profesores altamente capacitados.
  • Impulsar la Dedicación total.
  • Crear (efectivamente) la Dedicación Total geográfica.
  • Generar un programa específico de estímulo a la alta dedicación en el Hospital de Clínicas.
  • Financiar un programa propio de becas de postgrado.

2.7 Formación y profesionalización de la labor técnica y de servicios

Es imprescindible apoyar la formación y profesionalización de la labor no docente en las áreas de gestión, pero también en aquellos otros casos en los que se requiere una formación de alta especialización. En este período se ha invertido en la formación de los funcionarios y debe seguirse invirtiendo, tal vez apelando a la formación en la región.

Sin embargo, muchas veces las trabas más grandes hacia la profesionalización son heredadas de la estructura salarial. La moderna burocracia es cara, así como es caro el tener servicios de informática buenos,  buenos técnicos de laboratorio, etc. Es menester atender a esto recomponiendo la escala salarial que durante varios períodos y como respuesta a la penuria salarial se fue comprimiendo en base a partidas fijas. La política salarial debe asegurar un salario razonable al ingreso y un estímulo a la mejora y el ascenso. De nada vale impulsar la formación de funcionarios que no pueden mejorar su salario en virtud de su nueva formación. Peor aún, es imposible retener los funcionarios más capacitados si no se tiene un sistema de retribuciones competitivo con la realidad salarial del país.

Debe revisarse el sistema de concursos actual de forma de adecuarlo a los requerimientos específicos de recursos humanos de cada servicio.

Por otro lado, el sistema de Bienestar debe apoyar la mejora de las condiciones laborales, así como los distintos aspectos de la salud de funcionarios docentes y no docentes.

Las medidas a apoyar serían:

  • Financiar formación de funcionarios técnicos
  • Nuevos sistemas de salarios y estímulos al personal no docente recomponiendo una escala racional.

2.8 Gestión y apoyo al cogobierno

Los problemas del cogobierno son de índole política y hasta sociológica. Rara vez lo son de índole presupuestal. Es probable, no obstante que algunas medidas en la gestión mejoren la eficacia del cogobierno y por esa vía contribuyan a realzarlo. Parece necesario crear un observatorio de las políticas universitarias, de alto nivel profesional. A modo de ejemplo, uno de los números que saltan a la vista primero al observar el funcionamiento de nuestra Universidad es la alta tasa de deserción. Si bien es probable que si comparamos con la región el número sea razonable, que la deserción esté en el orden del 80 % es sumamente preocupante, desde el punto de vista educativo y presupuestario. Pero lo peor es que no  parece que tengamos una idea fundada -en donde fundada quiere decir basada en un estudio que trascienda la especulación o la pregunta directa a los afectados- de por qué ocurre esto. ¿Qué hace que la gente deserte en sus estudios? Las políticas que definimos para resolver este problema ¿reducen efectivamente la deserción o erran en su objetivo? Si lo logran ¿a qué costo? Ligado a esto, debemos avanzar en la autonomía de los Servicios y los Centros Universitarios, pero los avances de la autonomía deben hacerse contra una racional evaluación de los objetivos. Autonomía para hacer pero sujetada al control político de los objetivos y medios. El observatorio de políticas permitiría al CDC tener información de la efectividad de las políticas a la hora de asignar recursos.

Una medida a apoyar podría ser:

  • Crear un observatorio profesional de políticas universitarias.


[1] La medida de la “calidad” de una publicación es difícil y tiene mucho de arbitraria. Sin embargo, en un colectivo pueden servir los indicadores corrientes, en la medida que permitan una evaluación de la evolución de lo que se quiere medir.